martes, 1 de febrero de 2011

Las películas comerciales en Súper 8

 El formato Súper 8 popularizó el mundo audiovisual en los hogares pudientes de finales de los 60 y durante los 70. Además su comodidad de uso hizo que se convirtiese en un elemento imprescindible en los lugares colectivos, como los colegios, hospitales, centros públicos y cualquier sitio relacionado con colectivos amplios. Así pronto las productoras cinematográficas licenciaron sus películas más famosas para editar copias en este formato. Los salones de las casas y los de actos se utilizaron para realizar sesiones. Éste formato permitió mover muchas películas en alquiler que iban pasándose de sesión en sesión. Algunos, con un precio bastante elevado para la época, comenzaron a iniciar colecciones cinematográficas. 

Casi todas las películas con importante tirón popular conocieron una versión en Súper 8. Junto al proyector de diapositivas el proyector de Súper 8 se convirtió en un importante aliado de estamento docente a la hora de hacer la formación más amena.




Su versatilidad permitió que llegase a convertirse incluso en un juguete. El Cinexin era un pequeño proyector que funcionaba con pilas, construido con un material plástico naranja, muy resistente, y que contaba con un mecanismo de proyección manual. Las películas para el juguete se vendían aparte. Éstas iban enrolladas en una bobina sin fin, diseñada para evitar tener que rebobinar, lo que hacía sencillo el juego.

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